CÓMO TRABAJAR PARA EL DESARROLLO DE LOS NUEVOS CREYENTES — Pbro. Fernando Figueroa G

Hasta que todos lleguemos… a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).

Un viejo y experimentado consiervo me dijo un día: El problema no es ganar gente, sino retenerla en la iglesia y que den fruto. El desarrollo de los nuevos creyentes es un asunto de suma importancia y requiere la mayor de nuestras atenciones. Muchas son los esfuerzos evangelizadores que hace la iglesia hoy, y no sería justo que luego de tanto trabajo y por falta de una sabia coordinación o un programa adecuado no podamos retener en nuestras iglesias el fruto que Dios nos concede.

Además de reflexivo, el tema es desafiante. No es posible cruzarse de brazos y no hacer algo al respecto al ver cómo las personas se alejan de la iglesia, se enfrían y hasta se decepcionan. Varios temas de los evangelios, las cartas pastorales y el mismísimo libro de los Hechos, ofrecen pautas que debemos seguir cuando de consolidación de nuevos creyentes se trata. También conviene revisar algunos programas alternos que iglesias y ministerios han construido luego de vasta experiencia en el tema, todos enfocados en el adiestramiento y formación del nuevo convertido.

Ofrezco a mis lectores la aproximación al tema por cuatro vertientes:

1. El desafío de Jesús; conviene saber cómo trataba Jesús mismo a las personas que ganaba para el reino, los pasos elementales que seguían luego de venir al conocimiento de la verdad redentora. 2. El libro de los Hechos y los nuevos conversos; ¿qué enseña este maravilloso libro acerca del tema? 3. Una visión paulina de la asimilación de los nuevos creyentes en la iglesia local. Y, 4. Aportes de varios colegas que han construido un mínimo de procedimientos en el proceso de consolidar a los nuevos creyentes.

El desafío de Jesús

La predicación del evangelio en labios de Jesús era muy atractiva y convincente. Las personas que oían las predicaciones del Maestro de maestros eran impactadas y sus conciencias sacudidas en sumo grado. De allí que muchos creyeran el evangelio y entregaran en fe su corazón al reino de Cristo. Pero no quedaban allí las cosas, después de la predicación venía la demostración de la convicción, y eso era otro asunto y de la mayor importancia. El formato de Jesús con los nuevos discípulos:

  • La predicación del evangelio, la gratuidad del don divino y la aceptación por fe del don de salvación.
  • Ser aceptados en la nueva familia de Dios y gozarse en la certeza de la nueva vida de creyente.
  • Seguir a Jesús en obediencia y dar un paso de compromiso. Es aquí donde el Señor explicaba: Tomar la cruz y seguirlo. El discípulo debía estar dispuesto a pagar el precio por seguir a Cristo, las demandas del nuevo magisterio de Dios no se condicionan ni se evaden.
  • La renuncia a lo temporal y el costo de la entrega. Seguir a Jesús está por encima de todo y todos. Una vez comenzado el proceso se espera que no se detenga, antes bien debe crecer y profundizarse.

El formato del Maestro de Nazaret es pertinente y práctico. Nacer de nuevo, paso indispensable. Luego viene el ingreso al nuevo pueblo de Dios, aceptar las leyes del reino de Dios, justicia, paz y gozo. Enseguida no puede faltar el compromiso que implica la obediencia suprema al Señor. Finalmente, rehacer la vida con nuevos objetivos y prioridades, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia.

El formato del libro de los Hechos

Apenas si Pedro termina su prédica el día de Pentecostés, y lanza la red. La pesca es grande y abundante, miles de personas responden al llamado. Enseguida el apóstol acota: Sed salvos de esta perversa generación (Hechos 2:32). Los efectos y las palabras que siguen a la declaración son por demás ilustrativas y concluyentes en los versículos 41 y 42:

  • Recibir la palabra. Hacer la decisión fundamental de convicción de pecado y ser limpio por la sangre del Cordero.
  • Fueron bautizados. Como resultado del acto de conversión hecho en el corazón ahora viene la demostración de ello, la prueba objetiva y exterior de lo que sucedió en el interior. El bautismo es tanto insustituible como indispensable y, claro, intransferible.
  • Se añadieron aquel día. No es de menor importancia esta frase. En voz del escritor bíblico y por inspiración divina dice mucho. Añadirse es sumarse, es ir a más y por el camino correcto. Se cumple una saludable palabra: El acto de hacerse miembros activos y fructíferos en la iglesia local.
  • Perseverar en la doctrina. Todo creyente verá y probará en su caminar con Cristo pruebas y tribulaciones. La fe ha de ser probada. Mayor tentación también es añadir a la fe sustancial elementos extraños y raros, atacarán como virus la vida en Cristo, y debemos ser muy cuidadosos de que no se enfermen en su infancia doctrinal los nuevos creyentes.
  • Perseverar en la comunión, en el partimiento del pan y en las oraciones. Hermosa trilogía se presenta como factor de crecimiento y desarrollo. La iglesia local es responsable de proveer los espacios y el ambiente para que la koinonía se desarrolle saludablemente. Al término de los servicios continúa otro aspecto de la eclesiología edificante. Los creyentes se saludan, conversan y comparten a plenitud la experiencia del momento, los temas de mutuo interés y la vida en Cristo. ¿Cuánto dura un servicio regular? No se sorprenda. La segunda parte de la reunión se da afuera del templo, en la cafetería de la iglesia, en los pasillos o jardines y ocupará casi el mismo tiempo que duró la reunión. Alguna vez oí a un expositor decir que eso se llama churchear.

En síntesis, los pasos para el nuevo creyente vistos en el libro de los Hechos pueden ser los siguientes: Recibir la palabra, ser bautizado en agua, añadirse (hacerse miembro), perseverar en la doctrina y crecer en la comunión. Cada uno por supuesto se articula de forma armoniosa y estructurada, crecer como resultado de la nueva vida de Dios en el creyente y usar los dones recibidos en favor del cuerpo de Cristo. Una visión paulina Tomando como referencia el modelo de Cristo y la acción de la iglesia primitiva, ahora el apóstol de los gentiles enseña un formato con su propia óptica y particular enfoque. De hecho, su propia conversión se muestra como ejemplo del tema que estamos presentando. ¿Cómo se desarrolló Pablo en sus primeros días de convertido? Hechos 9 ilustra de forma clara algunos episodios posteriores a la conversión del fariseo de Tarso. Su encuentro con Cristo provoca una transformación radical. Hospedarse en casa de Judas por varios días donde seguramente le proveyeron amplio abrigo espiritual y físico. La llegada de Ananías para introducirle en el básico de la vida en Cristo bautizándole y ministrándole para ser lleno del Espíritu Santo. Seguramente la comunidad de discípulos de Damasco lo recibió con mucho gusto y sirvió de cuna para el recién converso.

Si observamos con cuidado, en término generales se sigue el mismo patrón, bien sea con el método de Cristo o el de los apóstoles en los Hechos: Conversión, compromiso, primeros pasos y entrar a la comunión de los santos y creciendo en la gracia y el ejercicio del ministerio. Algunos pasajes importantes del método paulino serían:

  • Antioquía de Pisidia. Casi al comienzo del primer viaje misionero, Bernabé y Pablo llegan a esta ciudad y guiados por el Espíritu Santo establecen la iglesia en ese lugar. El proceso fue simple:
    1. Predicación para salvación.
    2. Perseverar en la gracia de Dios.
    3. Crecimiento numérico y conceptual.
    4. Fruto espiritual, llenura del Espíritu Santo.
  • Filipos. Hechos 16 dedica 30 versículos al establecimiento de la obra en este lugar. ¿El modelo? Las diferencias no son tan significativas como en otros procesos.
    1. Se siembra la Palabra en el corazón de las mujeres reunidas, Lidia es redimida y se hace creyente.
    2. Es bautizada junto con su familia.
    3. Confirman la fe de los creyentes hospedándose en casa de Lidia.
    4. La prueba de la fe por el encarcelamiento de los apóstoles y regreso a casa de Lidia para ministrar consolación y fortaleza.
    5. Indicaciones finales. Leemos en la epístola a los Filipenses cómo esta obra creció y se fortaleció, hasta volverse una iglesia entrañable para Pablo.
  • Éfeso. El capítulo 19 del libro de los Hechos narra la experiencia de la plantación de la iglesia en esta ciudad. De nueva cuenta encontramos los mismos elementos de la filosofía paulina para la formación y consolidación de los nuevos creyentes. El punto de apoyo son algunos discípulos de Juan el Bautista.
    1. La raíz de fe que tenían es aprovechada por Pablo quien siembra la semilla del reino de Cristo y los identifica con la iglesia bautizándolos en agua.
    2. El apóstol les confirma en la doctrina hablándoles del bautismo con el Espíritu Santo y la ministración gloriosa de la experiencia pentecostal.
    3. Por espacio de dos años Pablo predica en aquella ciudad y establece la iglesia.
    4. La obra se fortalece por medio de señales y milagros hechos por medio de Saulo, pero seguramente tomando el aspecto didáctico de las manifestaciones para la consolidación de la obra en ciernes.
    5. El crecimiento poderoso de la iglesia en medio de una sociedad idólatra era el mejor testimonio de la obra de Cristo en el corazón de los efesios.

Si bien el método paulino es diverso, en general guarda los mismos principios en todos los casos. Predicar la Palabra, identificarse con la comunidad de creyentes, crecer en el conocimiento de la doctrina y de la piedad, compromiso con el cuerpo de Cristo y responsabilidad en el uso de los dones y el ministerio como ejercicio para la vida.

Modelos contemporáneos

Un buen ejemplo de trabajo para consolidar a los nuevos creyentes lo ofrece Robert Coleman en su libro Plan Supremo de Evangelización.

De muchos libros en existencia respecto al tema mencionado, Coleman hace un aporte sencillo, serio y bíblico. Lo recomiendo ampliamente.

Por supuesto ECCAD ofrece materiales muy valiosos para apoyarse en la materia. De reciente publicación nos llega Manual de Consolidación para Nuevos Creyentes, (Varios autores).

Además de práctico, su enfoque contextualizado será una excelente herramienta lista para usarse. Muchas iglesias grandes también han escrito y producido sus propios materiales para ayudar a sus creyentes en el arduo proceso de la formación discipular. No quiero mencionar alguno porque sería injusto mencionar sólo unos, y dejar fuera otros muy valiosos.

Cada uno escogerá o producirá el material que más convenga y se adapte a sus necesidades. Lo importante es poner atención en este rubro tan especial y urgente en la iglesia local. No se distraiga ni pierda su tiempo en materiales que ofrecen atajos o prometen resultados maravillosos. Nada sustituye el trabajo serio y formativo que debe darse a cada recién convertido. No caiga en la tentación de usar fórmulas ni “hojitas” mal hechas y con pésima redacción amén de la información deficiente o sin contenido. Y por favor, no delegue en manos inexpertas las vidas de los hijitos espirituales que el Señor le concede en su infinita gracia. Con tanto material a mano, experiencias de muchos colegas en esta área, y con la mismísima Palabra de Dios como ejemplo, mal haremos si descuidamos la formación de los nuevos conversos que tanto nos demanda la Escritura. Jesucristo no descuidó ni una de sus ovejas. Los apóstoles hicieron lo propio supliendo adecuadamente cuanto se necesitara para la consolidación de los nuevos creyentes. Una iglesia responsable también deberá seguir el ejemplo del Maestro de maestros.

fuente: aviva 2015 edicion 17

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