DEVOCION Y FE – SABIDURÍA BÍBLICA PARA TODOS Pbro. Daniel de los Reyes V.

DEVOCION Y FE
SABIDURÍA BÍBLICA PARA TODOS
PROVERBIOS 1

He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros… Proverbios 1:23

La personificación de la sabiduría cobra vigencia en este primer capítulo del libro de Proverbios. Pareciera que el sabio Salomón preserva el contenido de un recipiente que toma vida y comienza a impartir toda la experiencia acumulada. Su ADN desenvuelve desde sus antepasados chispas significativas de lo que es coexistir en este mundo entre desafíos y logros.

El personaje importa, porque revela el bagaje de toda una tradición heredada de sus antepasados. El legado no se da en automático, se va forjando al paso de las generaciones. Son los cultivos de las células del tejido social que las familias van transmitiendo de tiempo en tiempo. Tan profundas son las raíces de donde proviene la gente, estas le sostienen para llegar lejos de manera fructífera y provechosa.

El alimento espiritual de los siglos proviene genéticamente de la fe de Abraham, pero se refuerza con la promesa en Isaac. Ni que decir de la escalera de Jacob, al mirar el cielo estaban los ángeles, al observar el suelo estaba su más cruda realidad. Luego entonces los vasos escogidos según Mateo fueron muy contradictorios, Tamar, Rahab, Ruth y Betsabé. Aunque visto desde la simiente son: Judá, Salmón, Booz y David. Las tormentosas aguas del río sanguíneo tomaron recovecos cananeos, jericoanos,  heteos y adversos.

Los motivos de los proverbios son: entender, conocer, recibir, dar y oír; lo cual convierte al oyente en recipiente que se llena con el espíritu de la sabiduría, doctrina, razones, prudencia, consejo, justicia, juicio, equidad, sagacidad, inteligencia, saber y cordura. Esto es una riqueza que no se compra con dinero, pero se compra cuando se emplean los elementos básicos instalados en la memoria profunda de la constitución física y espiritual de que están hechos los seres humanos.

Las amonestaciones llegan cuando la experiencia de la desobediencia pone a las personas en condiciones dificultosas, entonces no hacer caso de los motivos promete reprensiones que marcarán  para siempre a quienes las reciben.

Oír la instrucción del padre y apreciar la dirección maternal es indispensable para no perderse en el laberinto de los desposeídos. Ser coronados de gracia revela el reconocimiento de otros por las actitudes mostradas en las peripecias de la vida. Los collares al cuello revelan el triunfo alcanzado en la carrera de las metas. Ambas figuras muestran a un individuo pleno de logros y avances.

El engaño del contubernio con las lacras sociales que están al acecho de timar a los simples es una de las advertencias más fuertes. No te dejes engañar. No camines con ellos. No corras hacia el mal. No seas ingenuo. Acepta la reprensión. No deseches el consejo. Vive tranquilo oyendo a la sabiduría sin temor del mal.

El colofón del capítulo es más impresionante para los que rechazan la sabiduría:  el desvío de los ignorantes los matará. La prosperidad pasajera de los necios los echará a perder. Dijo el filósofo de Güemez que para que el barco flote a fuerza tiene que estar en el agua.

Dios habla a través del profeta Joel de un derramamiento de su Espíritu. Juan habla de un bautismo en el Espíritu. Jesús predice un derramamiento de su Espíritu. Salomón es pionero del término. En tal caso para que la sabiduría derrame su espíritu sobre nosotros debemos atenernos al concepto clave del pasaje. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.

PBRO. DANIEL DE LOS REYES VILLARREAL

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