EL PREDICADOR Y LA PREDICACIÓN — Pbro Abel Flores A.

L a predicación tiene efectos poderosos en la vida de quienes escuchan el sermón. El escritor Warren W. Wirsebe dijo: Predicar la Palabra implica: Conocerla,

trazarla correctamente y hacerla comprensible y aplicable a las vidas de las personas.

Definiciones por escritores de homilética

  1. Pattison
    La predicación es la comunicación oral de las verdades divinas con el propósito de persuadir.
  2. Blackwood
    La predicación es la verdad divina expresada verbalmente por una personalidad escogida, a fin de satisfacer necesidades humanas.
  3. Brooks
    La predicación es la comunicación de la verdad por un hombre a otros hombres.
  4. Simpson
    Predicar no es sólo entregar un mensaje, sino que es la entrega de un mensaje por un hombre que profesa haber sentido su poder y testifica de su veracidad a partir de su propia experiencia.

Persuadir significa convencer para que alguien crea, haga o quiera cierta cosa.

Tres fuentes de persuasión

  1. La argumentación del sermón
    Usted tiene mayores posibilidades de persuadir a sus creyentes cuando en su sermón enfoca los problemas de la vida diaria, las bases sobre las cuales se pueden resolver los problemas y describir la forma de solucionar las dificultades mediante la intervención divina o la efectividad de las promesas de Dios.
    Cuando el sermón es bíblico, constructivo, directo, personal y persuasivo, los receptores del mensaje serán bendecidos
  2. Use la emoción para motivar
    Las posibilidades de persuadir aumentan cuando el predicador despierta las emociones de los oyentes.
    La motivación es la fuerza que actúa en las personas para iniciar y dirigir el comportamiento. Las emociones que desea despertar dependerán del tipo de sermón o argumentos que presente. Si el propósito es despertar la compasión por los perdidos, motivar a la iglesia a sentir interés en aquellos que viven sin fe y esperanza, entonces el mensaje estará enfocado a ganar almas para el reino de los cielos.
  3. La personalidad y el compromiso del predicador
    Todo predicador debe aprender a controlar el nerviosismo. Se le puede llamar pánico escénico, timidez, miedo o ansiedad acerca de la interacción con la comunicación de las verdades divinas.
    Físicamente el nerviosismo se manifiesta experimentando las palmas de las manos sudorosas, resequedad bucal y el uso de expresiones de relleno o muletillas.
    El predicador debe captar la atención mediante una ilustración interesante. Mantenga el interés y grabe el tema en la mente del oyente.

Elementos físicos de la predicación

  1.  LA VOZ
    Su voz es el vehículo que comunica las palabras de su mensaje al público. Las características más importantes de su voz son:
    a) El volumen: es la sonoridad. No es grato gritar y gritar. Los oyentes se incomodan cuando molestan sus oídos.
    b) La velocidad: es la rapidez con que usted habla. Normalmente la mayoría de la gente tiene la capacidad de pronunciar entre 130 y 180 palabras por minuto. No siempre se emplean todas. La velocidad, el hablar rápido, despacio, hacer pausas, le da al sermón estética verbal. Es más agradable escuchar la predicación con variantes de volumen y velocidad. Se cuenta con calidad en la expresión cuando se logra hablar con un tono claro.
  2. ACCIÓN CORPORAL
    Las acciones corporales complementan su voz. Las expresiones faciales, los gestos. Los movimientos, el aplomo y la postura son acciones que suman valor y calidad al sermón.Me es necesario señalar que todo predicador pentecostal debe cuidar los excesos tanto en expresiones y movimientos corporales, a fin de llegar con el mensaje sin dañar su propio sermón. Cuidar los golpes en el púlpito, gritar con demasiada fuerza cuando el sonido transmite claridad.
    a) La expresión facial: tiene que ver con los movimientos de los ojos y la boca. (Es agradable una sonrisa cordial, una mirada apreciativa).
    b) Los gestos: son los movimientos de las manos, de los brazos y de los dedos. Deje sus manos libres para que pueda hacer lo que le nace de manera natural.
    c) El movimiento: tiene que ver con la acción de todo su cuerpo. El movimiento ayuda a resaltar una idea o para llamar la atención sobre el aspecto particular del sermón. Es inteligente evitar hacer movimientos desprovistos, como mecerse, girar, apoyarse en un solo pie, y luego en otro, apoyarse en el púlpito con los codos, por ejemplo.
    d) El aplomo: tiene que ver con la serenidad en los modales del predicador. No hacer gestos que perturben la atención del oyente. (Lamerse los labios, rascarse la nariz).

Todo verdadero predicador cuida de ejercer su ministerio de manera eficaz. Vive lo suficientemente cerca de Dios para recibir la iluminación del Espíritu Santo y transmite las verdades divinas con buena actitud y comunicación efectiva

fuente: aviva 2014 — edicion 10

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