EVANGELISMO PERSONA A PERSONA — Pbro. Abel Flores Acevedo

El crecimiento de las iglesias neotestamentarias fue desarrollado en gran medida por el hecho de que los creyentes hacían obra de evangelismo personal. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios (Hechos 4:31).

De persona a persona compartían su experiencia de salvación, hablaban la Palabra de Dios y se esforzaban para que la gente creyera en Cristo como salvador de sus vidas. Un ejemplo elocuente del evangelismo personal lo encontramos en el establecimiento de la obra en Antioquía. La iglesia de aquel lugar fue formada como resultado de una evangelización por parte de los creyentes que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban. Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús (Hechos 11:19-20).

Note que no se trata de grandes evangelistas, se trata de creyentes que evangelizaron; de hermanos simples y sencillos que testificaban del Señor Jesús. La reproducción espiritual se vuelve una realidad y el crecimiento de la iglesia será cada día mayor en la medida en que cada creyente hable de la palabra de salvación.

La iglesia reproducible desarrolla sentidos importantes para lograr un crecimiento sostenido como lo hizo la iglesia primitiva. Cada creyente se convierte en un reproductor espiritual de acuerdo a la práctica de los sentidos importantes. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente… (Hechos 6:7).

El sentido de la gratitud

El verdadero creyente desarrollará una acción evangelizadora en la medida en que esté consciente del amor de Dios manifestado en favor de su vida. El apóstol Pablo muestra su gratitud por la salvación recibida y el llamamiento a predicar la Palabra de Dios. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad (1 Timoteo 1:12, 13).

El sentido de responsabilidad

Todo creyente responsable y consciente de su salvación por gracia, siente el compromiso frente a Dios. Busca llevar una vida coherente con la profesión de fe y vivir conforme al objetivo de Cristo en relación con su Padre celestial. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada (Juan 8:29).

La responsabilidad personal de dar cuentas delante de Dios, fue un motivo prominente para impulsar la reproducción espiritual en la iglesia primitiva. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (1 Corintios 9:16).

El sentido de compasión

La tarea de reproducirse como iglesia demanda una compasión que nos lleva a la acción de salvar almas de la muerte eterna. Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados (Santiago 5:20). El impacto de Cristo en nuestra vida nos debe mover para llegar a otros con el mensaje de salvación. Así como ocurrió con la mujer samaritana. El efecto de la presencia del Maestro y sus palabras fue tan profundo que no titubeó en dar a conocer la noticia sobre Jesús. No importó la mala reputación de la mujer porque ya había tenido un encuentro personal con Jesucristo, había admitido su pecado y ahora sabía que Cristo era la fuente de la vida eterna. Se convirtió en una comunicadora del evangelio hablando de su experiencia y de lo que el Señor había hecho en su vida.

Ella dio testimonio personal dando a conocer su conversación con Jesús. Estaba tan emocionada la mujer samaritana que su sinceridad y testimonio tocó la vida de muchas personas. Es el momento de movilizar a la iglesia y proclamar el mensaje de salvación. ¡En cada asambleísta un evangelista! Que se escuchen por todo el país las buenas nuevas de salvación, que no quede un solo rincón de México sin ser impactado por el mensaje evangelístico. Alcancemos a nuestra patria con el glorioso mensaje cristocéntrico.

fuente Aviva 2015 edición 17

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