EVANGELIZACIÓN EN EL CULTO DOMINICAL — Pbro Juan J. Pérez González

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio (2 Timoteo 4:5).

El deber principal de un predicador es motivar a las personas a creer en el evangelio. La verdad de que el género humano es pecaminoso y Dios es generoso en su provisión de salvación ha de estar siempre presente en cualquier sermón centrado en la cruz. Como cristianos, rogamos a las personas en el nombre de Cristo que se reconcilien con Dios

¿Qué papel juega la evangelización en un culto dominical?

La evangelización en el culto dominical es importante porque el predicador tiene la oportunidad de dirigirse a una congregación mixta. Es decir, acuden creyentes que necesitan reafirmarse en la fe, pero también se cuenta con personas inconversas, o están también los simpatizantes, incluso hijos de miembros de la iglesia que no han tenido la experiencia de la salvación, por lo cual hay que predicarles a fin de que entiendan la importancia de conocer el evangelio y reciban a Cristo como su Salvador. Los predicadores deben compartir en los evangelización en el culto dominical cultos del domingo sermones evangelísticos, haciendo el respectivo llamamiento a las personas a aceptar a Cristo.

John Macarthur dice: En la historia de la iglesia encontramos: Donde el evangelio era predicado, y predicado a menudo, las personas se convertían, las comunidades eran transformadas, y las naciones se estremecían. El poder de Dios radica en las buenas nuevas de que Jesús es Señor y Salvador (Romanos 1:16; 1 Corintios 1:18, 24).

Juan JPG Vol2 21354832631441003083 NLa evangelización es responsabilidad de cada creyente, pero los predicadores tienen una responsabilidad más alta en la misión evangelizadora. La palabra predicar, del griego kerysso, en la mayoría de las veces se refiere a un acontecimiento de hablar en público con el objeto de evangelizar.

Los predicadores fieles a la Gran Comisión no sólo son expositores de las Escrituras, sino también evangelizadores.

Evangelización en la predicación

El predicador que entiende y expone correctamente la predicación no puede evitar ser un evangelista aunque no tenga ese ministerio. Pablo dijo a Timoteo: haz obra de evangelista (2 Timoteo 4:5). La predicación cristiana es evangelística desde su origen y en su contenido, porque su propósito es proclamar a Cristo y su obra redentora en la cruz. La predicación cristiana les recuerda a las personas que Jesucristo es el único Salvador del pecado por medio de su sacrificio. Predicar a Jesús es ser evangelista, y ser evangelista es predicar a Jesús.

El apóstol Pablo expone y describe su propia predicación durante el ejercicio de su ministerio como entre los corintios: Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Corintios 2:1-5). Lo anterior no significa que Pablo sólo haya predicado mensajes evangelísticos. Cualquier pasaje de los escritos del apóstol muestra que predicaba y enseñaba todo el evangelio, dando instrucción y corrección acerca de múltiples temas, pero su enfoque primordial era Cristo. D. A. Carson explica que Pablo no podía hablar mucho tiempo acerca del gozo cristiano, la ética cristiana, la comunión cristiana, la doctrina cristiana de Dios o cualquier otra cosa sin finalmente llevar el tema de la cruz.

Hagamos que Cristo sea el centro de nuestra predicación.

Juan JPG Vol2 20401449696420303728 NHablemos de la belleza del Maestro. Proclamemos su amor y comprensión por los pecadores. Prediquemos su poder, sus maravillas, las señales de su venida. Hablemos sobre su presencia con nosotros hasta que él venga. Recordemos a nuestros oyentes la encarnación del Verbo divino, su vida, su muerte, su resurrección, su ascensión al cielo y su intercesión por nosotros ante el Padre Celestial. Enseñemos sobre él como profeta, como maestro, como rey, como sacerdote, como pastor, como evangelista, como sanador, ya también como abogado y juez. El tema de Cristo es inagotable y eterno. Todo predicador comprometido con Dios y su obra, tratará de predicar en toda ocasión el mensaje de redención del Hijo de Dios por medio de su sacrificio en la cruz. El domingo durante los cultos, el mensaje evangelístico debería saturar los púlpitos de las iglesias.

Pasión por la predicación del evangelio

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (1 Corintios 9:16).

En este pasaje Pablo parece estar consciente de las consecuencias de hacer caso omiso al imperativo de predicar el evangelio, por ello exclama: ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Con lenguaje más fuerte Pablo dice a los romanos que preferiría ser maldito con tal de que sus compatriotas judíos no perezcan sin Cristo: Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén (Romanos 9:1-5). Para el apóstol no hay pasión personal más fuerte y más grande; tiene un amor profundo por las almas que está dispuesto a sacrificar su propia alma por la salvación eterna de ellos. Como predicadores, esta es la clase de pasión y anhelo que debemos tener por la redención de los perdidos.

Thomas Brooks escribió:
La salvación de las almas es lo que debería ser primero y más importante al ojo de un ministro, y lo que siempre debería encontrarse más cercano y más cálido en su corazón. Muchos predicadores están más preocupados en que los oyentes valoren sus sermones, en lugar de preocuparse de que los inconversos acepten la salvación. El predicador necesita reconocer que el sermón no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr algunos fines en los oyentes, tales como fortalecer la fe, presentar el mensaje de salvación, sanidad, santidad y confrontar el pecado.

La predicación del evangelio glorifica a Cristo y su obra redentora. Santifica al predicador, conduce a los pecadores a la salvación, fortalece a los oyentes, dirige por la senda de las Sagradas Escrituras a la iglesia, despierta y anima los esfuerzos misioneros, doctrinales y evangelísticos de las congregaciones.

Que el propósito de cada sermón impartido por los predicadores en los cultos de los domingos, tenga el fin de presentar el evangelio de la salvación eterna mediante el sacrificio de Cristo. Que los predicadores no se enfoquen en ellos mismos, sino que compartan las buenas de salvadoras. La iglesia comenzó con una predicación evangelística mediante el sermón de Pedro en el día de Pentecostés. Este mensaje de perdón y salvación mediante el arrepentimiento de los pecados permanecerá hasta que el Señor venga.

fuente: aviva 2015, edicion 13

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